El Blog de Manu

ARM, el líder en microprocesadores tiene acento británico

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Tecnología del Reino Unido en todo el mundo

ARM

Cuando Chris Curry dejó la compañía de Clive Sinclair y fundó Acorn Computers junto a su amigo Hermann Hauser, seguramente no sabía que iban a convertir Cambridge en el centro de la revolución tecnológica que estamos viviendo en los últimos años. Aunque a muchos se nos viene a la cabeza Intel o AMD cuando pensamos en microprocesadores, lo cierto es que están muy lejos del legado de Acorn.

El primer producto de esta compañía fue el Acorn System 1, un ordenador para aficionados basado en el clásico MOS 6502. Fue diseñado por Sophie Wilson –aunque por aquel entonces todavía era conocida como Richard Wilson–, y esta mente privilegiada tuvo un papel muy importante en el desarrollo de los siguientes proyectos de la compañía. De hecho, ella amplió el intérprete de BASIC del Acorn Atom, siendo esta una de las claves por las que la British Broadcasting Corporation eligió a la compañía para producir el BBC Micro.

BBC Micro

La popularidad de este ordenador hizo que la compañía diese el despegue definitivo, por lo que decidieron dar un paso más allá con nuevos retos. Después de probar con varios microprocesadores, no encontraron uno que se ajustase a sus necesidades para crear el ordenador que tenían en mente… aunque les llamó la atención el proyecto Berkeley RISC creado por estudiantes de la Universidad homónoma. De esta manera, decidieron ponerse manos a la obra para diseñar su propio micro de 32 bits.

En 1983, Sophie Wilson diseñó el conjunto de instrucciones de lo que sería la arquitectura ARM, y emuló el microprocesador con el BASIC del BBC Micro. Después de que la compañía diera luz verde al proyecto Acorn RISC Machine en octubre de 1983, la compañía VLSI Technology produjo el primer chip ARM1 un año y medio después –concretamente el 16 de abril de 1985–, y se utilizó para crear una ampliación del BBC Micro con fines de desarrollo interno, y también para diseñar nuevas versiones de esta CPU con herramientas de CAD más potentes.

Sophie Wilson

La primera vez que se utilizó a la arquitectura ARM en un dispositivo comercial fue en el kit “ARM Development System”, que permitía al usuario del BBC Master –un sucesor del BBC Micro destinado a escuelas y universidades– crear programas que usaban este microprocesador. Sin embargo, el coste era elevadísimo: 4500 libras esterlinas.

El buque insignia de la nueva arquitectura fue el Acorn Archimedes, un sistema lanzado a mediados de 1987 que rivalizaba con el ST y el Amiga… y que fue bastante menos popular que estos ordenadores de Atari y Commodore. Sin embargo, el mayor “enemigo” fue el IBM PC, que gracias a los modelos compatibles se comió el mercado en los noventa.

Miniatura de YouTube

La compañía fundada por Curry y Hauser estaba pasando por serias dificultades económicas –de hecho, había sido adquirida por Olivetti varios años antes debido a la deuda que había adquirido–, así que asignaron a VLSI la tarea de buscar clientes para su arquitectura ARM. El interesado fue Apple, que vio en este chip la solución para un nuevo producto: la tableta Newton.

Cuando empezaron a colaborar, los ingenieros que estaban trabajando en ARM se escindieron de Acorn en noviembre de 1990, y formaron una nueva compañía, para trabajar en exclusiva en el desarrollo de esa tecnología. A partir de ahí, se centraron en crear microprocesadores de bajo consumo para plataformas móviles, y su éxito es evidente, ya que la mayoría de los smartphones de hoy en día, tienen un corazón basado en ARM.

Las diferentes generaciones de estos micros están en las tripas de casi todas las consolas portátiles desde la Game Boy Advance, y muchos GPS, routers, televisiones y una gran cantidad de dispositivos electrónicos tienen esta CPU nacida en Cambridge. Sin embargo, los planes de ARM Holdings no se quedan ahí, ya que se preveé que dentro de unos años la cuarta parte de los PCs tengan una CPU ARM, algo que ya se intuye al ver que Windows 8 lo soporta nativamente.

Conclusiones

La verdad es que la historia de la compañía es realmente interesante, y más cuando sus raíces están tan ligadas a productos como los producidos por Sinclair. Lo que está claro es que Chris Curry y sus socios tuvieron más suerte a largo plazo que Sir Clive, y resulta curioso que el legado de una compañía con orígenes humildes ahora esté omnipresente en muchos de los dispositivos que nos rodean hoy en día.

Si queréis descubrir más sobre Acorn, os animo a que veáis el documental “Micro Men”, si es que no lo habéis hecho ya. Me lo agradeceréis 😉

Micro Men