El Blog de Manu

Recuerdos (agridulces) de Commodore

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Una lástima

Recuerdos de Commodore

Cuando era un crío, en mi entorno nadie tenía un ordenador de Commodore, y la verdad es que siempre tuve curiosidad por saber cómo se movían los juegos que veía en la MicroManía. Desde hace unos años, gracias a la emulación y a entusiastas como Bieno Martí me he interesado por estos ordenadores, y puedo entender que mucha gente que lo tuvo en la época guarde un grato recuerdo del Commodore 64 y de modelos posteriores de la marca.

Por eso, no es de extrañar que haya una comunidad hispana alrededor de estos sistemas, y que Javier Couñago, la persona que está detrás de Commodore Spain, se haya animado a publicar un libro sobre Commodore en español. Sin embargo, siempre he pensado que escribir un libro es una responsabilidad enorme, y me temo que la tarea le ha quedado un poco grande a Javier.

Ya en la introducción se nos avisa de que el libro no tiene una estructura concreta, algo que no sé si es una excusa para soltar los artículos a modo de blog sin orden ni concierto, o si denota una falta de organización… y ganas por sacar el producto cuanto antes. Y es que el libro es básicamente eso: una sucesión de artículos sobre fabricantes de software y de hardware, salpicados con varios datos concretos sobre cada uno de ellos y alguna que otra anécdota.

La idea podría haber salido bien si no fuese por un pequeño detalle: los textos son un auténtico desastre. Las patadas al diccionario son constantes, las construcciones sintácticas a veces no tienen sentido alguno, y los signos de puntuacion se utilizan prácticamente al azar. Os dejo como ejemplo una de las páginas de muestra para que os hagáis una idea, y no es una de las peores:

Recuerdos de Commodore

En cuanto a la veracidad de los datos, desconozco detalles concretos que aparecen sobre ciertos fabricantes y productos, pero el hecho de afirmar que el Commodore Pet fue el primer ordenador personal, o comentar en varias ocasiones que el producto estrella de Apple II era “algo” llamado “Visical” –y no “VisiCalc”, la primera hoja de cálculo comercial– hace que se disparen algunas alarmas.

Luego hay otras decisiones discutibles, como por ejemplo el cambio la maquetación de dos columnas a una en una misma página o el extraño formato de algunas tablas… aunque estos son fallos menores en comparación con los textos del libro.

Sin embargo, lo que está claro es que la culpa no es enteramente de Javier. El gran problema es que Dolmen ha vuelto a publicar un libro sobre videojuegos mediocre, que no debería haber pasado los filtros de un editor responsable y un corrector que no tiene que conocer los detalles técnicos de un sistema para darse cuenta de los múltiples errores, sino simplemente dominar la lengua castellana.

Que conste que no tengo ninguna manía a la editorial. De hecho, el director editorial se puso en contacto conmigo después del artículo que publiqué sobre el libro de David Martínez y estuvo muy receptivo y comprensivo con las críticas, pero creo que han vuelto a cometer el mismo error y tienen que evitar que salgan al mercado productos como este sin ningún tipo de filtro.

Como en el caso anterior, es un claro ejemplo de libro tóxico: se podrá usar como referencia bibliográfica en futuros textos a pesar de tener fallos evidentes, deja un regusto amargo al aficionado, y genera desconfianza en la editorial al ver que dan luz verde a proyectos como este. También me sorprende que sea complicado encontrar alguna opinión negativa sobre este libro, más allá de un par de tweets. Supongo que precisamente se debe a algo que ha comentado recientemente S★T★A★R. O bien la gente se lo compra, echa un vistazo y lo guarda en la estantería, o lo que es peor: lo lee, no lo disfruta y no lo critica por miedo a ser la oveja negra. Hay que ser exigentes y no conformarse con cualquier cosa… por mucho que nos pueda la nostalgia y las ganas de apoyar a “la comunidad”.