El Blog de Manu

Participantes en el Concurso Seguero

Concurso SEGA

Si en la entrada anterior ya he dicho quiénes eran los ganadores del concurso, ahora toca mostrar todas las obras que me habéis hecho llegar, con su correspondiente autor. Como podéis ver, ha resultado bastante complicado elegir a los mejores, y espero haber sido lo más justo posible.

Sega Superstars Tennis

Ganador

Sega Superstars Tennis - Billy HatcherDarkosto

Otros participantes

Sega Superstars Tennis - Sega RallyJuMaFaS

Sega Superstars Tennis - Segata SanshiroJimmy

Sega Superstars Tennis - ShenmueEl Rosso

Sega Superstars Tennis - Sega RallyRadastan

Sega Superstars Tennis - KnucklesBicubico

Viking: Battle for Asgard

Ganador

Otros participantes

Condemned 2

Ganador

Link Wolf con “Una noche al azar

Y un día más, la noche se hacia mi amiga. Buscando un recoveco en los callejones se me van casi dos horas. No sabía que había tanta gente que de verdad tuviera ese desprecio por sus vidas como lo tengo yo.

Me apoyo en la pared para ayudarme a sentarme, me duele la espalda, seguramente ese hombre no me habría pegado con su bate de béisbol si yo no lo hubiera insultado en aquel bar hace dos noches. El suelo esta frío, la humedad traspasa mis roídos vaqueros y me llega hasta el alma y me hace toser. Eso hace que un gato que estaba cenando en un cubo de basura cerca de mi saliera huyendo. Ahora si estoy completamente solo.

Al haber visto al gato me acuerdo de que yo también tengo cena. Tanteo mis mugrientos bolsillos llenos de papeles de alguna chocolatina a medio terminar, y algún que otro penique. Por fin doy con mi cena: saco la jeringa del bolsillo y el trozo de elástico, me cuesta remangarme ya que hace tanto frío que mis dedos están casi congelados.

El dolor que siento al traspasar la aguja mi cuerpo se ve apagado con el fuerte dolor en el pecho debido nuevamente al frío. Vuelvo a toser esta vez, incluso sentado pierdo el equilibro y la jeringa se me cae. Ahora a volver a empezar…

Al cabo de una hora me despierto me siento más sano, más fuerte y con más ganas de matar al hijo de puta de Jack. El cabrón que me quito todo lo que tenía. No tengo frío, parece como si de repente todo se hubiera esfumado. Me incorporo, ya no me duele la espalda. Me fijo y veo que el gato que antes estaba por aquí cerca me está mirando, si lo sé, tiene envidia de mí. Me armo de valor y me dispongo a matar a ese tipo, saco la pistola y compruebo que está cargada. Saco un papel de mi bolsillo y miro la dirección. Si, está cerca de aquí.

Una vez frente a él, le apunto y le grito lo desgraciado que es y lo que le ha hecho a mi vida. El se ríe, se ríe a carcajadas mientras su voz se pierde con un eco y un haz de luz que sale tras de él me ciega…y me despierto. El agente William que esa noche esta de ronda por la zona está apuntándome con su linterna a mis pupilas

Son las seis de la mañana, y el efecto de la heroína se me está pasando. Ese amable policía me ha regalado una manta para no morir de hipotermia a cambio de prometerle que no voy a volver a meterme nada más, yo se lo prometo. El gato se ha ido, ahora si estoy solo. –Esta noche será la definitiva- me repito una y otra vez en mi cabeza mientras me recuesto en el suelo frío donde he estado toda la noche y me quedo nuevamente dormido, -esta noche lo será-…

Otros participantes

GameZer0

Eran las 5:36 de la madrugada y el pub de Billy debería haber cerrado hacía más de media hora, y lo habría hecho si no fuera por las consecuencias de la borrachera de Ethan, una lámpara y una silla destrozadas, aparte de la sangre derramada por uno de los clientes habituales del pub al que Ethan había agredido partiéndole varios dientes.

Fuera, en el callejón trasero del pub al que había sido arrastrado tras un derechazo del propio ex-púgil Billy, Ethan se revolvía a causa de los primeros síntomas de la larga resaca que estaba empezando a experimentar mientras sobre él caía una intensa lluvia, que en esos momentos parecía puro plomo taladrando su cabeza. Ethan sólo era capaz de ver una difusa luz, que provenía de una farola cercana, a la vez que olía los restos de carne podrida que Billy había desalojado horas antes de su local.

Las múltiples drogas que Ethan se vio obligado a tomar los últimos meses para evadirse del mundo paralelo que sólo él podía ver estaban dejando de hacer efecto, incluso empeorando su situación anterior, ahora confundía a muchas personas con seres de ese mundo, intentando deshacerse de ellas al verlas. Ese fue el caso del habitual cliente del pub, que entró alrededor de las 4 y que, cuando fue visto y confundido por Ethan, sufrió la violencia del mismo sin tiempo para poder reaccionar.

A pesar de lo mal que se sentía, Ethan sabía que no podía quedarse ahí tirado mucho más tiempo. Si Billy viera que seguía ahí al cerrar el local, no duraría en deshacerse de él de cualquier violenta manera ante la preocupación de que los vecinos pudieran ver el panorama, lo que podría repercutir en la imagen de su negocio. Así pues, Ethan se levantó, no sin antes expulsar lo poco que quedaba en el estómago de su última cena y balancearse hasta casi caer en el montón de carne podrida a la que habían acudido numerosas ratas. “Izquierda…, derecha…, izquierda,…” el ex-agente Thomas recordaba las palabras de su coronel cuando hizo el servicio militar hace tantos años y que ayudaba a distraer su mente del mal estado en el que se encontraba. Al rato de comenzar la marcha llegó a la puerta del sótano al que llamaba hogar, y no sin muchas dificultades, consiguió abrirla. El panorama interior no era mejor que el del callejón que había conseguido abandonar, se encontró que todo estaba ardiendo, incluida la foto que tanto apreciaba, en la que aparecía él junto a su compañera y amiga Rosa, y que le animaba a seguir adelante tras abandonar la unidad de crímenes. Cuando la vio trató de apartarla de las llamas y apagar el fuego que la desintegraba, pero era demasiado tarde, tan sólo quedaba intacta una mínima parte de la misma. Se apresuró a guardarla en el bolsillo de su abrigo y emprendió el camino a la puerta tan rápido como pudo. Al llegar, observó que estaba cerrada y no recordó haberlo hecho, trató de abrirla pero estaba bloqueada. Al instante notó un gran dolor en su cabeza, como si fuera provocado por un gran golpe, y cayó fulminado al suelo mientras oía una voz… “Amigo, no lo conseguirás, es imposible que escapes de mi control…”

Nagore.

La luz es muy tenue, pero me permite ver mi querido reloj; ya llevo casi 70 horas encerrado en esta maldita habitación, sin salir al exterior… maldito reloj. Tengo hambre, tengo sed y tengo ganas de hincharle las narices al desgraciado al que van a reverenciar por entregar mi cuerpo muerto. Si no hubiera estado tan borracho, no habría tropezado y las drogas para mantenerme despierto tampoco me hicieron ver el cable frente a las escaleras… maldito malnacido. No oigo el exterior, tampoco he podido destrozar la puerta, el frio metal es demasiado duro para echarla abajo. A mi mechero ya no le queda gas y aquí no hay comida… comida… mataría por un bocado, mataría a ese desgraciado por un bocado… He gritado, he gritado hasta que he tosido el alquitrán de los pulmones, nadie me ha oído… maldito tabaco.

He recorrido la habitación a tientas, la conozco de memoria, es pequeña, sucia y huele a podrido, vomité todo lo que me había metido. Me duelen las manos, tras gritar solo podía golpear la puerta… alguien, que alguien me oiga, un niño que juguetea un edificio abandonado, un perro que quiera salir en los periódicos… alguien… por favor…

Doy vueltas por la habitación, hablo en voz alta. No quiero quedarme quieto, busco desesperadamente algo que se le haya pasado por alto, pero nada. Me oigo a mi mismo, mi voz retumba en las pareces y en mi cabeza. Me muevo nervioso, veo a ese bastardo por toda la habitación, destrozo todo lo que encuentro pensando que es él pero nada, sigo encerrado.

120 horas… oigo voces… grito… risas… está detrás de la puerta, carcajeándose de mí, ¿ese desgraciado ha venido a mofarse? ¿Lo tenias todo preparado? Me abalanzo sobre la puerta, me noto torpe pero tengo demasiada ira como para preocuparme. Golpeo, grito, insulto mientras él se calla. No dice nada, solo me escucha mientras me pudro encerrado en vida. No me va a sacar, lo sé. Cojo los pocos muebles que he dejado intactos, una débil silla y lo que parece ser una cabecera de cama, me da igual lo que sea, la hago astillas sobre una puerta que nunca más se va a abrir…

Ya ni quiero mirar el reloj, tengo sueño y no puedo dormir, tengo hambre y no puedo comer, tengo sed y no tengo agua… el olor a heces es muy fuerte. Estoy cansado, maldito bastardo… No quiere rematarme? Quiere que sufra más? Me saco el cinturón, lo ato al pomo de la puerta, me lo paso por el cuello y me rio a carcajadas mientras le fastidio la diversión… maldito cinturón.

Fernando Roldán Rodríguez

Otra vez allí estaba yo, maldita la noche por venir a visitarme de nuevo, sólo los buenos amigos te hacen visitas tan a menudo. Aquel día como siempre creía oír que decían mi nombre aquellos que pasaban junto a mí, “Ethan”……una y otra vez ese sonido martilleaba mi cabeza; casi tanto como los golpes que me producía mi estómago ya que llevaba 5 días sin probar bocado; me hubiera comido hasta un sanguinoliento perro de presa que no tan raramente me miraba como yo a él.

Hacía tiempo que no me encontraba con ningún enemigo que había dejado la pistola bajo de uno de los cubos de basura que me servía como armario, pero hoy sabía que tendría que comer carne humana, así que fui decidido a por ella y allí me encontré rebuscando entre la bazofia inmunda a Monolith ese andrajoso anciano que parecía estar en todos lados pero que dada su ebriedad buscaría camorra al mínimo encuentro.

Le dije:”¡eh!, uraño y zafio desdentado, ¿quién te ha dejado salir de tu madriguera?”

Un gruñido provino no sé si de su boca o de mis entrañas; por un momento y aún de espaldas a mí, dejó de moverse como si hubiera puesto su mirada fija en algún objeto, supe de inmediato que había encontrado la pistola así que como pude me abalancé sobre él y cuando le giré sobre mí para golpearle vi sus ojos inyectados en sangre y un reflejo en su arrugado y maltrecho rostro que me decía que aquella no era mi noche de suerte y que lo que veía no era un rostro humano. Pero mi objetivo era zafarme de él lo suficiente como para arrebatarle la pistola y proceder a poner fin a su desdichada vida de mendigo antes de que él lo hiciera conmigo; así que le proferí un fuerte puntapié en sus partes bajas que hizo que se inclinase hacia delante, momento que aproveché para inferirle un golpe certero con la tapa de uno de esos oxidados cubos que tantas veces me habían oído quejarme de su dureza para dormir, y así conseguí asir la pistola y tan rapidamente como pude le descerrajé dos disparos en el pecho, que sonaron como si hubiera quebrado la rama de un árbol. Monolith cayó al suelo no sin antes hacer un gesto de desaprobación.

Aún sudando conseguí sentarme sobre él, y dejando que mi hambre me guiara, observé que la suerte se había puesto de mi lado y el viejo cascarrabias llevaba consigo algunos despojos que habría encontrado por ahí, y me los llevé a la boca para saciar el hambre, pues mi sed de venganza ya había sido satisfecha aunque no con un rival de mi talla. Pero a quien le importaba esto, sólo era una muesca más en mi revolver y un paso menos en mi camino hacía el misterio del infierno de “Condemned 2”, el lugar de donde salí y al que algún otro día debería volver para saldar mis deudas pendientes. Pero eso ya es otra historia.

Jimmy

Sólo quedaban dos horas para que amaneciera. Tras acabar la última gota del cartón de vino intenté acomodarme en el oscuro callejón donde dormía desde que ocurrió aquello. Había hablado de más y ahora Jimmy me buscaba. Y lo peor de todo es que no me quería muerto, si no vivo y sufriendo. Toda mi familia había sido asesinada, y en mis cuatro intentos de suicidio al igual que en mi vida personal, había fracasado. En los tres primeros las drogas no me habían proporcionado el valor suficiente para llegar hasta el final, y en el cuarto, cuando ya no me quedaba ninguna esperanza, algo salió mal y acabé hospitalizado varias semanas. Con la pierna entablillada y un brazo escayolado intenté encontrar algo de comida en el contenedor de un restaurante gallego. A veces dejaban una caja con la comida que había sobrado, pero ya no estaba, alguien había llegado antes que yo. Siempre alguien llegaba alguien antes que yo a todo.

A pesar de no haber dormido nada en los últimos dos días, el cansancio y los remordimientos me pesaban demasiado y no me permitían conciliar el sueño. También estaba nervioso y sabía que en cualquier momento uno de esos coches que pasaban a toda velocidad por la calle se pararía y no habría forma de escapar. Me buscaban para hacerme vivir un infierno. ¡Como si no estuviera ya en uno!

La lluvia había calado mis zapatos, y el cartón que usaba para resguardarme del frío estaba empapado. Aún así me tapé con él y abrí mi petaca en busca de un trago. No sé por qué lo hice, ya que sabía perfectamente que se me había acabado el ron. Defraudado me giré hacia la pared y cerré los ojos.

De pronto oí el ruido de una lata rodando al fondo del callejón. Me giré y logré ver a unas sombras que irremediablemente avanzaban. ¡Jimmy me había encontrado y los había enviado a por mí! Al ver que todos vestían de negro y llevaban una capa recordé todas y cada una de las leyendas urbanas que hablaban sobre ellos. Eran el grupo de mercenarios más peligroso y sanguinario del mundo, La Tuna. Antes de poder taparme los oídos, dos ya habían desenfundado sus bandurrias y el de la pandereta había dado el primer salto. Era mi fin, pero no iba a ser rápido. Antes de que me mataran tendría que escuchar todo su repertorio.

María Serrano

Era verano, la ciudad estaba tranquila porque todos estaban de vacaciones. Sin embargo yo siempre estaba de vacaciones, paradójico pero cierto. Vivir en la calle resultaba duro y peligroso a la vez. Quizá podría haber salido de este mundo, pero el pozo de la desesperación y las adicciones son difíciles de superar.

Me sacaba unos cuantos euros pidiendo cerca del portal de un edificio de los años 40, en el centro de la ciudad. Majestuosa fachada e impoluto portal me atraían cada día que me acercaba a él. Me atraía con un gran magnetismo, tal vez era solo mi estado de embriaguez (el vino barato rápidamente me hacía olvidar mi horrorosa existencia, aunque no duraba todo lo que yo hubiera querido).

Poco a poco, me fui acercando más a ese portal que me tenía hechizado, hasta que finalmente pude pasar la noche cobijado en él. Bajo el hueco de la escalera me sentía confortable y seguro. Pocos vecinos pasaban por allí, el portero rara vez salía de su habitáculo-vivienda, por lo que jamás me molestaron. Sin embargo, en mis largas noches de sopor-somnolencia por el alcohol, sentí la presencia de algo o alguien, sin poder explicar qué era en realidad. Lo atribuí a ese maldito vino que me estaba robando la vida poco a poco, y mi vida continuó sin ningún tipo de altercado.

Una noche, escuché gritos, sollozos ahogados. Salí al rellano, no había nadie, la luz se había ido.

No sé porqué salí de debajo del hueco de la escalera y me dirigí al segundo piso. Con la luz de un mechero me alumbré torpemente. Sorprendentemente, la puerta del piso de arriba estaba entornada, estaba en penumbras. Solo al final del pasillo intuía lo que podía ser luz de velas…

Cuando llegué lo entendí todo…Yo era su próxima víctima. La comunidad realizaba actos satánicos, rituales monstruosos con víctimas desconocidas, y quien iba a echar en falta la presencia de un vagabundo, si no más bien al contrario, había dejado de molestar.

El magnetismo que sentí por ese portal hizo que me atrajera como en una tela de araña a su presa, hasta acabar con mi anónima pero valiosa vida. Ethan ya no volvería a ver la luz del día…

Comentarios

ElRoSSo

Enhorabuena a los ganadores. El dibujo de Darkosto se lleva la palma descarao, al ser el único que verdaderamente es un dibujo original y no un montaje, mientras que el relato ganador está bastante chulo también. Por cierto, aquí un mini making of que hice cuando mandé mi dibujico:

http://img381.imageshack.us/img381/1928/makingot2.jpg

Aisss, que igual no contaste mi participación pal Viking.

Manu

Se me había olvidado ponerla, pero sí que la había leído 😉

Por cierto, curioso el Making of xD

Jimmy

Enhorabuena a los ganadores. Se ve que el concurso ha tenido un nivel muy alto en cuanto a la calidad de los trabajos.

Bicubico

Joder, para Darkosto, como se ha currado el dibujo xD

FvG

Se sale el Billy Hatcher. Ese es el personaje que más he echado de menos ;).
Enhorabuena.

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