Metal Guiar Solid
Este vídeo ya tiene algo de solera, pero quería compartirlo con todo el mundo:
¿Oiga, es el enemigo? Este vídeo demuestra, una vez más, que aunque no se tengan muchos medios se pueden hacer grandes cosas si se tienen buenas ideas.
Este vídeo ya tiene algo de solera, pero quería compartirlo con todo el mundo:
¿Oiga, es el enemigo? Este vídeo demuestra, una vez más, que aunque no se tengan muchos medios se pueden hacer grandes cosas si se tienen buenas ideas.
Un compañero de trabajo me acaba de pasar un enlace genial. Se trata de todas las cabeceras que salen en cada capítulo de Futurama.
Algunas de mis favoritas:

Franxis, aparte de ser una gran persona a la que tengo la suerte de conocer, ha hecho grandes contribuciones a la scene española.
Por una parte fundó Emudek, una de las páginas españolas de juegos y emuladores más visitadas. Luego también ha hecho varios juegos y emuladores, como el Columns, el Multipac o el MAME para GP32/GP2X, todos disponibles en su web.
Sin embargo ha hecho otras “pequeñas” aportaciones al mundillo que han podido pasar desapercibidas. Una de ellas es el proyecto Retrovibes, que se trata de una recopilación de los mejores temas de las demos salidas para PC y Amiga al principio de los ’90, y sirve como una perfecta introducción para saber apreciar la música que hacen los sceners.
En el mundo de los videojuegos, y sobre todo últimamente, parece que los grandes nombres son japoneses o norteamericanos. Sin embargo en Europa tenemos grandes mentes que han creado joyas atemporales. Uno de ellos es el francés Eric Chahi. Puede que el nombre no os suene mucho, pero si digo que Another World o Heart of Darkness son obras suyas, puede que cambien las cosas.
Eric empezó a programar en un humilde ORIC 1, haciendo pequeños juegos en BASIC. Después comenzó a trabajar en Loriciel, donde publicó “Infernal Runner” y “Le Pacte“. Con la llegada de los ordenadores de 16 bits programa “Jeanne D’Arc” y “Voyage au centre de la Terre“, que son lanzados al mercado por Chip.
Recuerdo perfectamente aquellas Navidades de 1989, cuando mis padres por fin accedieron a comprarme el Spectrum. Recorrimos medio Madrid porque estaba agotado prácticamente en todos los centros comerciales, de hecho en El Corte Inglés intentaron colarnos un Commodore 64 (con un pack de Batman, si la memoria no me falla). Al final, en una tienda de la cadena Expert encontramos el pack con la pistola óptica, un joystick y seis juegos, entre los que estaba el fantástico “Operation Wolf“.

Si bien es cierto que un vecino mío tenía un MSX 2+ con montones de juegos, para mi llegar a tener el Spectrum en casa significaba mucho. Gracias a este ordenador me decidí a estudiar teleco y hoy me gano la vida programando. Sin embargo creo que mis recuerdos no serían tan dulces si mi hermano no hubiese comprado esta revista.