El Blog de Manu

Entrevista a Jesús Martínez del Vas (JMV)

Jesús Martínez del Vas

A pesar de que el nombre de Jesús (Antonio) Martínez del Vas ya me resultaba familiar después de haberlo visto en las páginas de revistas como Microhobby o Hobby Consolas, no fue hasta mi época de instituto y universidad cuando empecé a leer sus tiras de humor en la Gaceta Universitaria. Años después, cuando todavía visitaba religiosamente las tiendas de cómics, me agradó ver su firma en parodias como “El Jovit“, “El Señor de los Panchitos” o los “Epichodes“. Y más recientemente, seguro que muchos le conocéis por su colaboración en El Mundo del Spectrum, ya que ha entrevistado a multitud de personalidades relacionadas con este mítico ordenador de origen británico.

Hace unos días quedé a cenar con él, y tuvo el detalle de regalarme y dedicarme un ejemplar de “El Mundo del Spectrum +“, un libro que se había puesto a la venta el mismo día de mi cumpleaños. La verdad es que pasamos un rato muy agradable hablando de diversos temas, algunos de los cuales los he plasmado en esta “pequeña” entrevista que transcribo a continuación. ¡Al lío!

Jesús Martínez de Vas firmando un libro de El Mundo del Spectrum+

Compaginas ser padre, arquitecto, dibujante y guionista de cómics, colaborar en El Jueves, entrevistar a personalidades en el podcast,… hace tiempo comentaste que duermes entre cuatro y cinco horas, pero yo digo que es mentira. Yo creo que no duermes 🙂

Hay veces, cuando me voy a la cama y estoy con la cabeza muy activa, y entonces a lo mejor me duermo y a la hora me despierto con los ojos como platos y este tipo de cosas. Pero sí que es verdad que si empiezas a echar cuentas… es lo que te sale: cuatro o cinco horas al día, sí. Y también lo pagas, hay días que estás fundidísimo.

Muerto.

Muerto, sí. La verdad es que estoy contento de hacer tantas cosas. No es tampoco una locura…

Hombre, también te lo has buscado…

Sí, yo me lo he buscado, es culpa mía. Para mí es muy complicado no hacer nada. Por ejemplo, mientras estoy de vacaciones descanso, pero me digo… “hombre, ahora que tengo más tiempo podría aprovechar para hacer tal cosa”. Y siempre estás liado con algo, sí.

A todos nos pasa lo mismo, ¿verdad?

Algo que siempre me ha llamado mucho la atención es cómo saltaste a autoeditarte. ¿Tan malo y truculento es el mundo de las editoriales?

Pues es muy fácil de explicar… o muy complicado. El asunto es que no me quería editar nadie. Yo venía de dibujar del mundo de las revistas y a finales de los noventa estaba publicando en bastantes sitios. Fue una etapa de trabajo antes de que estallara la famosa burbuja de internet. Lo que pasó precisamente después de esa burbuja es que dejé de trabajar en muchos sitios, porque cerraron un montón de webs y portales.

Yo me acuerdo que estaba trabajando haciendo una tira diaria de actualidad en el portal de Jumpy. No sé si os acordáis, pero tuvo una publicidad en televisión con una rana, y era un portal que dependía de Telecinco. Pagaban muy bien, pero de pronto todas esas cosas se esfumaron. Ahí pensé: “tengo aquí mucho material que puedo editar”.

Empecé a ir a las editoriales y para empezar no me conocían, no sabían quién era. Eso te dificulta las cosas y tampoco tenían mucho interés. Y luego las condiciones editoriales tampoco es que fueran una maravilla… tampoco quería editar por dinero, pero no había interés. Como también le pasa por otro lado desgraciadamente a mucha gente.

Entonces me estuve informando con el tema de la autoedición, y me dije: “oye, igual esto podría hacerlo”. En mi ignorancia creía que era maquetarlo, llevarlo a una imprenta, pagarlo y llevarlo a las tiendas. Por supuesto, me salté un montón de pasos, como contactar con las distribuidoras, establecer tus relaciones,…

Al final llevé un libro de Bok, tiré dos mil ejemplares, por tirar algo. Me encontré con la casa inundada de cajas, y cuando mi mujer lo vio me dijo: “¿Pero qué has hecho?”, y yo en plan: “Bueno, pues aquí está”. Y el problema es que te llegan las cajas y no sabes qué hacer. Había que contactar con una distribuidora, y es el mismo problema que las editoriales. Te dicen: “¿Y tú quién eres? ¿Qué haces?”. Pero empezaron a probar y una te decía: “Mándame ciento cincuenta ejemplares”, y otra te decía: “Mándame trescientos”… el caso es que yo mandé lo que me dijeron y ahí vino la parte bonita. Yo había puesto mi teléfono en el cómic y me empezaron a llamar un montón de tiendas: “¿Quién eres? ¿Esto qué es? Hemos pedido ejemplares y se ha agotado, he repuesto y se ha vuelto agotar…”. Sobre todo en tiendas que había en lugares dónde salía la Gaceta Universitaria, como Valencia o Galicia. Con la distribuidora pasó un poco lo mismo, me llamaron y me dijeron: “Oye, que ya los hemos agotado. Estamos un poco sorprendidos. Pero… ¿esto qué es?”. Y ya les explicaba de donde venía. Y decían: “Pues bueno… ¡mándame mil!”.

Bok
Erasmus que salen REGULAR

¡Por fin! 😀

Claro, ya decía: “Esto es otra cosa”. Entonces ya fui sacando todo este material y funcionó muy bien. Luego fui a la Feria del Libro y fue un sorpresón, porque vino mucha gente a las firmas, y en ese momento quedé encantado.

Luego con “El Jovit“, que fue la segunda cosa que saqué, intervino un amigo mío, Jesús Marugán, de la tienda Akira Cómics. Hizo la labor de editor para ver qué tal funcionaba, porque él a fin de cuentas conocía el negocio, ya que tiene una tienda que es importante y también sus contactos con las distribuidoras. Y fue también una forma de autoedición.

A partir de ahí apliqué esa máxima de “si esto está funcionando, para qué tocarlo”. Empecé con las parodias y seguí con la autoedición, y fue funcionando muy bien.

Hay otro tema relacionado que es el crowdfunding. El “Epichode V” y “Pobretheus” los sacastes gracias a este sistema de mecenazgo y funcionaron bien, pero… ¿crees que se está perdiendo confianza en este método de financiar proyectos (ejem, Vega+)? 🙂

El crowdfunding es al final la expresión de la autoedición que había entonces. Es un poco lo mismo pero a través de plataformas que permiten que la gente se convierta en tu editor de alguna manera. Y también lo puedes ver como una fórmula de preventa. Pero al final la gente colabora, confía en ti, confía en que se lo vas a hacer y te adelanta ese dinero.

Hay gente que opina (u opinaba): “Claro, el crowdfunding está muy bien, pero para gente que no es conocida. Porque una persona que es conocida y pueda financiarse…”.

No lo necesita, ¿no?

“No lo necesita, no”. Cuando ahora la paradoja es: “Ah, este tío está sacando un crowdfunding y le conozco, me fío y entonces participo. Pero este que no le conozco y no sé lo que va a hacer, con este no participo”. ¿Entonces en qué quedamos? Es una situación que va cambiando y tiene que ver con la falta de confianza, claro que sí.

Pobretheus
Si te fijas, se ven unos hilillos como de plastilina…

Lo malo es cuando se mete una empresa que parece que va a cumplir y no cumple.

Y luego no cumple y pasa lo que ha pasado con el famoso Vega+, y no sé si pasará con otras.

Entonces sí, tiene que ver con la pérdida de confianza y yo lo he visto como una forma de retornar a la autoedición. En esos impasse que de pronto me pongo a hacer otro tipo de cosas, que paso de editar en revistas y me apetece hacer un cómic, volví también a la autoedición. Y por eso hice un crowdfunding, que es una forma actualizada de hacer lo que ya hacía en el año 2000. Entonces cuando la gente habla de la autoedición, yo digo: “¡Eh, que yo esto lo hacía hace diecisiete años!”.

“¡Ya lo inventé yo!” 🙂

“¡Ya lo inventé yo hace diecisiete años!” 🙂

El crowdfunding, de hecho, lo hice en una época en la que estaba empezando Verkami. Habían hecho una campaña muy exitosa con un dibujante que fue fan mío, Carlos Azaustre, que hizo una parodia de “Perdidos” que funcionó genial. Entonces yo dije: “¡Ostrás!, me apetece a mí también meterme en esto, para probar qué tal…”. Lo hice animado por su experiencia, y Carlos fue el primero y yo después, el segundo. Pero no deja de ser autoedición, lo mismo que hice yo hace años pero con una plataforma.

Y es una pena que esté habiendo esta situación, pero del abuso de las cosas -o de su intensificación-, pasa esto. Y es una pena porque es una fórmula muy buena.

En tu carrera como humorista gráfico has ganado varios premios, pero algunos ya los ganaste antes incluso de dibujar cómics, por ejemplo con Neo Vatio. ¿Cómo fue eso de tener una Neo Geo siendo un chaval?

Me acuerdo que eso me dio un montón de alegría. Además, yo me enteré por la revista, a mí no me lo comunicaron ni nada.

Además me presenté saltándome las bases, porque te decían: “En una página hacer una ilustración…”.

Y tú hiciste tres páginas.

Neo Vatio
Le perdonaremos eso de tirar una Mega Drive a la basura. O QUIZÁS NO.

Sí, hice tres. Hice un cómic porque me parecía importante definir la personalidad del personaje. Y yo creo que eso fue lo que al final me premiaron. No era una simple ilustración en la que tú te imaginabas cómo era, sino que yo le definí una personalidad que era bastante ácida y gamberra. Y eso fue lo que en ese momento quizás valoraron más.

Y sí, yo me enteré con la revista… con la prensa, como se enteraban antes los presidentes del gobierno de las cosas. Compré la revista y me acuerdo que cuando lo vi no me lo podía creer. ¡Primer premio! Y yo: “Pues no me han dicho nada. ¿Dónde está mi consola?”. Llamé y les dije: “Que soy el que ha ganado el concurso”. Y oigo: “¡Paaaqui! Que es el que ha ganado la Neo Geo”. Esto en la redacción. Y ya me dijeron: “Sí, te la enviamos, danos la dirección…”. Y la recibí un mes o mes y pico después con los juegos. Y ahí la tengo desde entonces.

Y sin manual del “Samurai Shodown“.

El “Samurai Shodown” venía abierto y sin instrucciones. Ya le habían metido un poco de caña me parece a mí. Los demás no, los demás venían precintaditos con su pegatina.

¿Entonces los de Siscomp ni una palabra contigo ni nada?

No. Lo que es la historia de la mascota…

Era una excusa, ¿no?

Sí. Empezó y terminó ahí y ya está. Me hizo muchísima gracia y la verdad es que era bonito que de pronto los niños que mandaban dibujos a la revista, empezaron a mandar dibujos de la mascota como si eso fuera realmente a progresar. Y en los foros decían: “Pero bueno, si esto lo iban a usar luego en Japón…”. Y qué va, nunca se habló nada.

De hecho, tengo aquí la página y pone: “Siscomp se reserva el derecho a utilizar o no la mascota ganadora”.

Bases del concurso Neo Geo

Exactamente, se lo reservó… mucho. Se lo reservó totalmente, sí señor 🙂

Luego, en el sensor del número treinta pone en el “Mola”: “La mascota de Neo Geo. A nosotros también nos ha parecido simpática, apropiada y original”. Y ahí se quedó.

Ahí se quedó. Nunca hubo nada, aunque la gente sí comenta. Es una cosa curiosa lo que se comenta de cosas que tú sabes cómo son. Y me ha pasado con más cosas. Cuando dejé de editar lo de “El Señor de los Panchitos“, de pronto empecé a encontrar por ahí rumurología de que sí me habían denunciado y que entonces por eso dejé de hacer los cómics. Vamos, en la vida nadie ni por asomo me ha dicho que dejara de hacer cómics de “El Señor de los Anillos” o de “Star Wars” porque me iban a meter una demanda. Jamás en la vida, nada más lejos de la realidad. Lo dejé de hacer porque empecé a trabajar en otras cosas y no sacaba tiempo para poder hacer los cómics. Pero es curioso encontrar rumores sobre ti mismo en algo que me dejó como muy alucinado… y no deja de ser divertido.

Volviendo un poco al tema de Neo Vatio, y también con las colaboraciones que hiciste en MicroHobby y en otros concursos… ¿qué pasaba con los originales?

Bueno, los originales del concurso de Neo Geo no sé dónde están. Mandé los originales y eso no te lo devolvían. En general, en aquella época había una tendencia a no devolver originales. Yo siempre intentaba recuperarlos y en la revista los recuperaba. Había veces que lo hacía en un estado lamentable, con anotaciones del maquetador… pero sí los solía recuperar.

Los dibujos que enviaba en los ochenta a MicroHobby eran una fotocopia en color, y entonces los originales los tengo por ahí guardados.

JMV en MicroHobby
A veces no le acreditaban, como en el número 168 de MicroHobby

Mira, ahí fuiste más listo.

Claro. Pero en lo de Neo Geo mandé los originales y me quedé con copias a color, ahí lo hice al revés. Pero bueno, por lo menos salió bien la cosa. Y luego en otros concursos que ha habido he mandado copias. Yo utilizaba estos concursos de Hobby Consolas para conseguir juegos gratis.

Hubo uno de “Primal Rage” al que creo que mandé una fotocopia coloreada y me mandaron el cartucho. Menos mal que no me mandaron la recreativa, porque habría sido una tragedia…

Y para “Killer Instinct” me mandaron un cartucho y una gorra, que uso de vez en cuando y la tengo por ahí. Y como soy un desastre con las gorras, las compro y las pierdo. Y cuando necesito una gorra, miro y me la encuentro por ahí tirada echa polvo y digo: “Me pongo esta”. Y salgo con la puñetera gorra que un día me va a dar algo en la cabeza 😀

Tengo por aquí una página de “La Gran Ocasión” en la que anuncias el “Gran Club del Spectrum ZX: Somos un gran club de amigos que disponemos de trucos y miles de programas en cinta y para emulador de P (algo sospechoso, por cierto). ¡Escríbenos!”.

¿Eso es como del 94 quizás?

No sé si empezó antes, pero esto es del 97. Julio del 97.

Puede ser. Era una época en la que los emuladores estaban funcionando y había pasado un tiempo suficiente como para que se perdiera o se empezara a perder todo ese patrimonio de juegos originales. En esa época no había esa conciencia de recuperar lo que se estaba perdiendo, aunque empezaba a haberla. A mí me pareció que conservar los originales, las grabaciones, era importante.

El Gran Club de Spectrum estaba formado por innumerables amigos… bueno, estaba formado por mí 🙂 Entonces puse ese anuncio y empecé a recibir muchas cartas, recibí muchas cintas y empecé a recopilarlas. También recuperé algunos originales que había perdido. Tuve un traslado en el 91 en el cual perdí una caja llena de juegos, y me fastidió bastante perder algunas cintas. Entonces recuperé juegos, me vinieron otros que nunca había tenido, y sobre todo lo más importante es que hice amigos. Conocí a gente que luego a lo largo del tiempo hemos mantenido el contacto, aunque nos vemos muy poco porque cada uno vive en una parte de España. Eso es lo más valioso que saqué de aquella experiencia, lo pasé muy bien. Estábamos todo el rato pasándonos juegos, cintas y…

Y copiar 🙂

Y copiar. Y también recuperar todas aquellas sensaciones.

Por aquel entonces, quizás por el 98 o por el 99, fue cuando entré en contacto con Alejandro, que ya tenía en marcha el portal de El Mundo del Spectrum… hace tantísimos años ya. Empecé a colaborar con él haciendo las portadas de algunas ediciones, ya que se actualizaba por aquel entonces una vez al mes, y también algún artículo. Luego hubo un parón y más tarde salieron otras versiones de la página. También hice alguna que otra entrevista, a gente de aquella época que no estaban nada acostumbrados a que los entrevistaran.

Creo recordar una entrevista a Dave Perry

Dave Perry
Estúpido y sensual Flanders
Dave Perry

Sí, fue una de las primeras que hice y fue absolutamente alucinante. En aquella época era ya una celebridad, que había trabajado para Virgin y había programado muchos juegos para Mega Drive y otras consolas. Supongo que le haría gracia que alguien se acordara, en España, de todo lo que hizo en Spectrum. De hecho, parte de la entrevista está recogida en el último libro que hemos sacado, ya que contaba cosas realmente interesantes.

Hablando de entrevistas, también has entrevistado a gente como Steve Turner, Jon Ritman,… ¿qué hilos hay que mover para entrevistar a estas celebridades? ¿Hay que ser muy cabezón?

Pues no hay que hacer nada especial realmente, la gente es mucho más accesible de lo que uno pueda pensar. Ahora en esta época en la que es tan fácil mandar un e-mail, hay gente que es muy accesible. Eso sí, hay gente que no lo es tanto, o que tiene ciertas maneras de ser y resulta complicado llegar a ellos, pero porque no quieren. Pero el que quiere hablar y se le puede encontrar, al final habla.

Por ejemplo, Jon Ritman ha colaborado muchas veces con RetroGamer, ha aceptado entrevistas con mucha gente y la verdad es que es un encanto de persona. Habla contigo, te cuenta un montón de cosas y tiene todavía mucho que contar. Esta última vez que he hablado con él he intentado que cuente cosas que no ha revelado anteriormente, y que a él mismo le sorprende. A veces me ponía coletillas diciendo: “esto que te estoy contando, qué raro me suena ahora”. Algunas de esas coletillas las he traducido y las he dejado, porque es un poco gracioso que le resulte extrañarse de su propia vida.

Steve Turner es un tío encantador también y nos ha mandado un prólogo para el libro muy bonito, porque hace bagaje de sus aciertos y sus errores, que si se lee te deja la sensación de que ha sido escrito con el corazón. Andrew Hewson estaba en aquel momento comenzando un crowdfunding para el libro que sacó y también estuvo muy accesible. Yo no me lo creía, y me decía a mí mismo: “¡Hewson! ¡El de compañía! Se llama así por él, por este hombre…”. Realmente los primeros sorprendidos éramos nosotros, sobre todo yo, y por otro lado estaba encantado de sorprenderme, porque es al final lo que hace que te guste todo esto… esa ilusión de entrevistar a gente que jamás habrías soñado con hablar con ella.

Siguiendo con este tema, has entrevistado a gente que tristemente nos ha dejado, como Ponce o Azpiri. ¿Crees que se está haciendo una buena labor de preservación de toda esa historia o piensas que todavía queda mucho por hacer?

RetroMadrid 2017
Azpiri dándolo todo en la pasada RetroMadrid 2017

Creo que se está haciendo una labor quizás un tanto inconexa, y de hecho me incluyo yo y todos nosotros. Hay mucha gente del mundillo entrevistada en otros medios, aunque yo siempre he intentado dar un enfoque distinto. Me acuerdo de cuando entrevisté a Azpiri, que yo ya le conocía, y le dije que iba a hablar con él de cómo hacía las cosas, de cómo trabajaba, para tener una entrevista distinta… aunque al final hablas de cosas ya dichas. Y cuando he entrevistado a músicos he querido que hablen de cómo trabajaban con el sonido, pero no tanto de temas más conocidos.

Ahora es muy fácil que alguien ponga una web y diga: “yo también voy a hacer mi entrevista a tal o a cual”. Eso colabora a la preservación y al conocimiento, y no es ni mejor ni peor el esfuerzo que pueda hacer otro compañero, pero sí que da la sensación de que muchas entrevistas son “por entrevistar”…

Falta quizás la coordinación de alguien o algún equipo que se interese por preservar ese bagaje y esa cultura.

Sí… aunque es un poco inviable que haya un “centro de la coordinación de la preservación”. Al final son cosas que hace cada uno porque quiere. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a poner deberes a la gente de tú haz esto y tú ocúpate de lo otro?

Es muy raro. ¿Sería más efectivo? Podría ser. ¿Es suficiente lo que se está haciendo? Obviamente todo lo que se haga merece la pena. Pero lo que hay que tener en cuenta es que habrá un momento en el que este esfuerzo se deje de hacer. Todo lo que no hagamos ahora ya no se va a hacer, porque la gente al final dejará de hacerlo. Y mientras lo hagamos, bien estará, porque quedará en alguna parte.

Eso sí, yo soy muy escéptico con la capacidad que tiene la red de almacenar contenidos. Es mucho más voluble que una biblioteca donde se queda el conocimiento almacenado. Eso lo creo firmemente. Puede ser que dentro de veinte años no quede nada. Puede ser que dentro de unos años alguien diga: “quiero escuchar esos podcasts de El Mundo del Spectrum“… y no quede ni rastro. O que alguien quiera probar aquellos emuladores que salían en Emulatronia. ¿Dónde está Emulatronia?

Si no fuera por Archive.org, mucho se habría perdido para siempre. Y de hecho no tiene todo…

Exactamente. Con los emuladores, yo soy muy aficionado a los antiguos para MS-DOS. Pero van saliendo emuladores nuevos, que ya funcionan con los sistemas operativos modernos, que van “mejorando”… aunque eso no quiere decir que sean mejores que los de MS-DOS. Y te acostumbras a ir sustituyendo…

Pero nos ha ocurrido con los emuladores de Pedro Gimeno. ¿Dónde están? Costaba encontrarlos, y al final tuve un intercambio de e-mails con él, y aunque no quería ser entrevistado de pronto me mandó un correo con un montón de información y las primeras versiones de los emuladores que hizo. Y eso por lo menos lo hemos rescatado, pero… ¿rescatado dónde? Está en el servidor de El Mundo del Spectrum y la gente se lo habrá descargado, pero… ¿cómo se preserva eso? ¿Dónde estarán dentro de quince años? ¿Dónde estarán nuestros programas?

Hablando del podcast, empezó con Slobulus pero cuando acabó la temporada decidió dejar de presentarlo. ¿Se fue de buenas o cómo acabó aquello?

Bueno, no te voy a contar las interioridades, pero sí… acabamos amigablemente aunque quizás tuvimos “alguna cosita” al final. No pasó nada en particular, pero quizás el último programa se alargó más de la cuenta (con la entrevista a Jon Ritman), y luego Slobulus en ese momento tenía un concepto de que los podcasts eran algo secundario y que no iba el futuro por ahí, sino por Youtube. Lo cual era una intuición absolutamente certera, pero el caso es que no le interesaba seguir. Creo que cumplió una etapa personal, estuvo con nosotros y nos ayudó, aprendimos de él, -y fue una etapa que estuvo bien- y luego se centró en sus cosas. Hay que decir que realmente no ha habido ningún problema particular. Además, él es una persona muy educada que tiene por costumbre no entrar en provocaciones y no hablar mal de nadie, y viendo algunos ataques que ha recibido la verdad es que los ha llevado bien.

Nosotros aprendimos a llevar un podcast con él, y yo además estuve con él en un podcast retro que hicimos en IGN. Luego creo que el hecho de que nos ocupáramos nosotros en exclusiva del podcast es algo que quizás nos ayudó a crecer. Ahí fue cuando Alejandro se ha convertido en un presentador y un montador fantástico. Lleva las cosas muy bien y cada uno de nosotros nos hemos ido repartiendo nuestras responsabilidades y asumiendo nuestro papel.

Aquella etapa estuvo bien, fue el comienzo y después de tanto tiempo creo que lo estamos haciendo… aceptablemente, vamos a dejarlo así 🙂

Ya lleváis unas cuantas ferias llevando vuestro stand, participando en charlas… pero después de la salida del libro te has dedicado a sesiones de firmas maratonianas. ¿No te da pena “perderte” los eventos?

Totalmente, aunque yo no soy mucho de mezclar las cosas. Cuando estoy en el podcast voy de calidad de aficionado, cuando hago las entrevistas voy en calidad de aficionado que va con un micro a entrevistar a la gente, cuando dibujo soy dibujante y cuando estoy ocupándome de la arquitectura soy arquitecto. No hay trasvase de una cosa a otra.

De hecho, con el tema de los libros me decían: “haz la portada, mete tus dibujos,…”. Y desde el principio tenía claro que no, que era un trabajo coral, de todos por igual. Una cosa buena que tenemos en el equipo es que tenemos “egos cero”, nos llevamos todos muy bien y somos muy amigos. Creo que no hemos discutido jamás. Tengo una relación muy especial con todos ellos. A Alejandro le conozco desde finales de los noventa, es una persona absolutamente encantadora. Javi es igual de encantador y con Juanfra también tengo una relación de amistad bestial. No puede haber un marco mejor para hacer lo que hacemos.

En el libro no aparece ningún dibujo mío, salvo uno que coló David Saavedra que le hice a Andrés Samudio en una presentación en la que se vino a Matadero, organizada por Juan CarlosAdonías“, también un muy buen amigo. Estuvo hablando de la primera versión de “Cozumel” que presentó a Dinamic, y como a Samudio también le tengo mucho cariño le estuve haciendo un dibujo en una libreta. Se lo di, lo perdió, o creyó que lo había perdido y luego reapareció. Y no sé muy bien como ha llegado a las manos de David, si fue de una foto o que Andrés mandó el escaneo, pero el caso es que coló en la maquetación. Y en el segundo libro no hay nada, porque no tiene mucho sentido.

En el caso de las firmas, me daba un poquito de apuro el hecho de que la gente fuera con tanta ilusión y con tanto interés -cuando deje de interesar lo que hacemos, dejaremos de hacerlo-, así que por eso intento que cada uno se vaya contento con la dedicatoria y su dibujo. Así que empecé a preguntar por los juegos favoritos de la gente y les dibujé algo característico del juego con algún toque gracioso. Luego la gente iba buscando eso, y se crece, y por eso hemos llegado a las firmas maratonianas que hemos tenido. Yo jamás he firmado tanto. Te llevan treinta libros, a tantos minutos cada dibujo, pues te lleva mucho tiempo. Pero estoy acostumbrado a darme este tipo de palizas y no me supone ningún problema, de hecho es una satisfacción. Lo más bonito es que la gente vaya a una sesión de firmas y salga feliz con su dibujo. Es mi forma de agradecer todo el apoyo que recibimos.

RetroMadrid 2017
Una parte del “dream team” de EMS firmando el primer libro que publicaron

Otra afición que conocemos de ti, tanto por lo que llevas a las ferias como por tu cuenta de Twitter es tu faceta coleccionista de videojuegos de todas las épocas. Sin embargo, cada vez los juegos en formato físico son más tristes: una caja, una carátula y un disco. ¿Crees que perderemos este tipo de coleccionismo?

Sí, yo creo que se va perder. Igual que yo digo que siempre habrá libros de nicho, bien editados… y a las pruebas me remito. Porque lo que hemos querido hacer con el libro es algo que no tenga mucho sentido tenerlo en digital. Obviamente en digital el contenido es el mismo y para nosotros tiene todo el valor del mundo, pero le queremos dar un valor “de objeto”. Cuesta 24 euros, tampoco te vas a arruinar, y tienes un libro muy bonito.

En los videojuegos creo que siempre va a existir esa edición especial, o esa edición con material…

Sí, pero no de todos los juegos.

No de todos los juegos. Y además yo creo en algún momento va a haber ese salto en el que aparecerá una consola sin soporte físico, o aparecerá algún sistema por streaming, como lo que en su momento David Perry predijo, que era Gaikai, que no deja de ser eso mismo.

En el fondo, el mundo Apple funciona así.

Apple funciona así, y por streaming ya existen otras experiencias, aunque por el tema del lag todavía no estén muy perfeccionadas. Hace unos días ya lanzó Electronic Arts un aviso, comentando que acabará por haber un Netflix de los videojuegos, en el cual tú por una cuota mensual tú te conectas, la consola está al otro lado, y juegas lo que quieras al título que sea. En el momento en el que se perfeccione, seguramente irá todo por ahí. Y es una pena…

¿Qué fue lo último que me he comprado? Una peli en Blu-Ray, que la coges y no hay nada dentro. Una caja de plástico vacía que tiene el disco y punto. Y eso es lo más fastuoso que hay ahora mismo. Comprar un juego de Switch, que es una caja alargada que parece de PSP que no tiene nada dentro… salvo un cartucho minúsculo que si lo tragas sabe fatal -¡no lo hagáis!-, y eso es todo.

Hablando de juegos de todas las épocas, ¿crees que había más ponzoña antes o ahora?

Creo que sin duda había más ponzoña antes. ¿De los diez mil juegos comerciales que hubo de Spectrum cuántos eran ponzoña? Muchos. No debemos dejar que la nostalgia nos nuble la mente. Cada vez los proyectos tienen que ser más serios, se pone más dinero encima de la mesa, y también se asumen menos riesgos. Hay menos experimentación, pero un estudio no se puede permitir hacer un juego malo, porque puede suponer el fin de mucha gente. Los tropiezos se pagan mucho más caro que antes.

Antes Dinamic se podía permitir esto que estaba bien y esto que era un poco regular, pero no pasaba nada. Eran otros tiempos, los medios que se necesitaban eran distintos: los hacía una persona en su casa durante el tiempo que fuese, y el riesgo en todo caso era para ese programador. Pero bueno, también ves ahí una consola como PlayStation 2 con un catálogo extensísimo que también tiene muchos juegos malos. A ver, ¡que salió un juego del Neng!

Siempre va a haber ponzoña, pero ahora hay menos. Y no tengo muy claro si hay menos proporción de obras maestras…

Vamos a hablar ahora de revistas. ¿Cómo ves la evolución que han tenido las revistas especializadas en estos años? ¿Crees que siguen teniendo sentido en una época centrada en lo digital?

De esto hablé precisamente con Amalio, a cuenta de Micromanía. Confesaba que de alguna forma esta transición no se había hecho adecuadamente o a un ritmo suficiente. Creo que no se ha calibrado bien, o quizás es imposible este cambio del papel a las nuevas tecnologías. Siempre pensamos: “habrá alguna forma…” y hay veces que no, es como cuando una especie se come a la otra.

Por ejemplo, en cuanto a los portales, creo que en su momento algunos de ellos coparon el mundo digital, y sin entrar en si son mejores o peores, el caso es que eso ha pervivido. El rendimiento económico que obtienen esos portales no sé si será mucho o poco, pero si nos atenemos a lo que cobran los colaboradores de estos portales digitales no debe ser mucho, porque pagan absolutas miserias. Da la sensación de que es un mercado que lo han copado unos pocos, que no lo sueltan y que no salen alternativas, y que eso se está traduciendo en unos sueldos absolutamente míseros. Y eso hace que no se atraiga gente con talento, que no quiere decir que no la pueda haber. Hacer una review de un juego, que lleva muchas horas para hacerlo con calidad, a cambio de veinte o veinticinco euros… a lo mejor una persona con talento y una buena formación por ahí no pasa y lo hace otra que quizás no tiene la misma preparación.

Quizás a los lectores el grado de calidad de lo que se publica le resulta suficiente. Pero yo leo muchas cosas que me parecen muy mejorables sin que yo me considere un experto en nada. No estoy viendo nada que me sorprenda particularmente. Hay tentativas de revistas en papel que son interesantes, pero que acaban cerrando porque no funcionan. Y también hay mucha gente con un talento real, que no están viviendo de ello, pero que nos ofrecen su trabajo a través de blogs o páginas personales, que crean su pequeño espacio por puro placer. Y a lo mejor es ahí donde reside lo más interesante que podemos leer hoy en día, curiosamente. Es un mundo complejo, no necesariamente lo de más calidad se encuentra en una publicación comercial.

Has hablado de portales, y en el año 2000 creaste el personaje MAG para Meristation. Varios años después cerraste tu blog en Gamefilia con una opinión algo negativa sobre la web. ¿Qué pasó en todo ese tiempo?

En el caso de Meristation, no recuerdo si contactó Pep conmigo o yo con Pep, pero estuve tratando fundamentalmente con él y con Elena Avellaneda. Surgió esta idea de hacer una tira con un personaje propio y estuve trabajando allí algo más de un año, coincidiendo el hecho de dejar la colaboración con el estallido de aquella “burbuja digital”. Lo cierto es que no funcionó muy allá, bajo mi punto de vista no se le dio mucha coba al personaje. Tampoco tengo claro que fueran las tiras más acertadas para un portal de este tipo, seguramente ahora las haría muy distintas, aunque el personaje estaba bien.

El mundo del videojuego entonces no era una industria como la de ahora, ni había el internet que hay ahora. Estamos hablando del 2000, en una época en la que casi acabábamos de salir del Infovía, con modems que hacían ruido cuando te conectabas a la red.

Mi relación con Meristation fue luego como la de cualquier otro aficionado. En su momento apareció Gamefilia, donde había blogs de aficionados y eso se promocionó dentro de la web, ya que había mucha gente colgando material muy interesante. Ahora quizás eso ha derivado en canales de Youtube en el que se percibe algún tipo de rendimiento económico, y creo que fue el germen de algo muy interesante. En su momento creo el contenido que se publicaba fue muy mal tratado, y aunque sigue estando accesible, la plataforma no ha tenido ningún tipo de evolución. Creo que ya no queda ningún vestigio de todo eso en la propia página web, y era un poco esa queja. No se cuidaba a toda esa gente,
que se supone que era una parte de Meristation y tendrían que haber dado más visibilidad al contenido que generaban, aunque fuese porque le gustaba hacerlo. Esta gente necesitaba animarse para escribir, y la forma de hacerlo era dándoles visibilidad, para que otra gente lo lea. Además, Meristation es un portal que tiene mucha audiencia.

MAG

Algo que resulta bastante curioso es que, salvo una página que tenías en Terra hace eones, aparte de tus perfiles de Twitter y de Facebook no tengas una web en la que promociones tus cómics y tu material.

Eso seguramente es una cosa mala por mi parte. Siempre he estado tan liado que nunca me he parado a hacer una página web en condiciones. Siempre he sido muy patoso para eso. Igual que se me da bien manejar programas de todo tipo, con el tema de las webs nunca me he metido y nunca he encontrado a nadie que diga: “venga, te ayudo”. Pero sí, es como una asignatura pendiente hacerme una web. Al final me he ido metiendo en redes sociales, y las he ido utilizando de una forma creo que accesible, mezclando dibujos, viñetas y también fotos de videojuegos retro y otro tipo de material. Es ahí donde la gente me puede encontrar y no es difícil. No sé si lo he dado por bueno, pero ahí estoy, aunque sí que es verdad que tendré que ponerme tarde o temprano con ello.

Vamos ahora a una sección “random”, con preguntas algo inconexas pero creo que interesantes. La primera: ¿Crees que existen los “límites del humor”?

Argh, no… qué pregunta 😀

Yo que sé… no debiera. Lo que pasa es que es una pregunta que muchas veces está mal utilizada.

¿Entonces “depende”?

Sí, depende. Pero hay muchas veces que viene uno y te dice: “eres un hijoputa”. Y tú contestas y te cabreas y dice: “oye, igual eso tu madre”. Y te dicen: “vaya con el dibujante de El Jueves que se ha cabreado. Deberías de tener un poco más de sentido del humor. Porque los límites del humor, ¿no?”. Oye tío, me has llamado hijoputa, ¿qué tiene que ver eso con el humor? A veces se saca eso de los límites del humor de una forma que no tiene nada que ver. Viene un tuitero, publica una barbaridad y se empiezan a hablar de los límites del humor. Perdona, lo que ha dicho este tío no es humor. Incluso aunque haga humor quizás lo ha hecho con una crueldad determinada…

Yo creo que no debe haber límites, en todo caso deben venir marcados por lo que uno estime conveniente. Si pones en un tweet: “ojalá te mueras”, es algo que yo censuro, no en el sentido de que quiera se quite, sino que me parece de sumo mal gusto. No es un delito, es algo deleznable, no debe penarse. Si dice algo así como: “voy a ir a tu casa a pegarte un tiro” igual sí es un delito, pero desear cosas o incluso insultar de determinada manera -porque con el humor también se insulta-, para eso están los tribunales y que el juez decida. Aunque también veo sentencias con las que estoy profundamente en desacuerdo. A la libertad de expresión no se le pueden poner cotas, uno debería poder decir lo que quiera.

Uno no puede retirar una publicación del quiosco. Hay veces que se publica un libro con contenido machista o lo que sea y la gente pide que se retire. No lo compres, pero retirarlo… ¿por qué?. A lo mejor con el tema del nazismo…

El Jueves
El Jueves, la revista que sale cuando no la secuestran

A lo mejor ahí está el límite…

Quizas sí. Pero en general, si no te gusta algo no lo compres, que el autor se muera del asco y que no le vuelvan a contratar para escribir. No se debería censurar ni lo más repugnante. En todo caso que se deriven de ahí las consecuencias que se merezca esa persona.

Ahora otra pregunta que quizás es difícil de plantear. ¿Crees que los avances tecnológicos ayudan en el proceso creativo? En tu caso el hecho de crear cómics. ¿O por otro lado establece una serie de distracciones que te desconectan de ese proceso? No sé si me explico…

Creo que depende de cómo se use la tecnología. Es verdad que la tecnología en general me distrae mucho, pero te aporta cosas con las que no hubieras soñado hace tiempo y amplía tus horizontes. Creo que cuando tienes una tecnología que te permite hacer cosas nuevas y distintas, inmediatamente piensas cómo puedes hacer algo creativo, es algo que se retroalimenta. Cuando tú te pones a dibujar con Photoshop es muy distinto a hacerlo a mano, pero de ahí se derivan multitud de decisiones creativas al hacer uso de esa tecnología. Si uno es creativo, va a aplicar esa creatividad a lo que tenga delante, sea lo que sea.

¿A ti por ejemplo te llena más hacer un dibujo en papel o en una tableta gráfica?

Yo no uso mucho las tabletas gráficas porque soy muy de trabajar a mano. Conozco a muchos dibujantes que se han metido con esta tecnología, y por ejemplo en El Jueves los que dibujamos en papel somos una minoría. Hay gente que no se hubiera imaginado trabajar con tableta y una vez que empieza, el tema del papel desaparece. Hay gente que se ha metido en lo digital por el simple hecho de no acumular papel en casa…

Y eso es otra historia. Hace diez años tú tenías tus cómics en la estantería, y ahora yo me agobio al ver todo ese papel. ¿Y si lo tuviera todo en una tablet archivado y pudiese leer lo que me saliese de las narices sin necesidad de tenerlo en papel? Es algo que te va cambiando, y depende también del precio de las cosas, del precio del metro cuadrado de vivienda y de otras historias. ¿Cuántos metros cuadrados tenemos ocupados con papel y cuánto vale eso?

¿Cómo prefieres jugar? ¿En un ordenador, una portátil o una consola de sobremesa?

Yo utilizo todo. Aunque tengo poco tiempo, cada vez menos, por los niños y por mi trabajo. Ayer por la noche estuve jugando con “Hellblade” de Ninja Theory y es un juego que me encanta, tiene algo que me tiene hipnotizado. El día anterior estuve jugando con la 3DS. Y en la PS4 he estado jugando con “The Last Guardian“, que tengo que acabarlo.

A las consolas portátiles las tengo especial cariño, porque son más prácticas para jugar cuando tienes poco tiempo o la televisión está ocupada por los niños. O estás fuera de casa y te apetece jugar un rato. La Switch es como una mezcla perfecta entre la calidad que te da una consola de sobremesa y el hecho poder llevártela a todas partes, disfrutando de ese aspecto tecnológico. A mí el apartado tecnológico de los videojuegos también me gusta mucho y eso te lo da el PC sobre todo, pero también las consolas de sobremesa. Las portátiles no tanto, y si estás muy metido en su catálogo echas de menos ese juego espectacular que también apetece de vez en cuando. La Switch es un término intermedio que creo que está muy bien.

¿Cómo es que todavía no ha salido un juego de Bok para Spectrum? 🙂

Ha habido alguien que se ha ofrecido a hacerlo. Creo que Radastan dijo: “yo lo hago, yo lo hago”. Igual un día alguien decide hacerlo y me haría un favor enorme.

O un juego de “El Jovit“… 😀

Sí, una aventura de “El Jovit” estaría bien.

El Jovit
Tengo la edición tocha viejuna, pero no me apetecía escanearla…

¿Crees que las máquinas de ahora han perdido la magia o es que nos hacemos viejos?

Eso siempre lo decimos y es un argumento recurrente: “es que los juegos de ahora es todo lo mismo”. También podemos verlo de una manera completamente distinta. ¿Habríamos soñado con un juego producido como los producen ahora con un equipo de doscientas personas y con la calidad de los juegos actuales? Porque es algo alucinante y lo tenemos a nuestra disposición. Entonces, ¿los juegos de ahora han perdido magia?

Yo me refiero más a las máquinas que los reproducen. Antes tenías un Spectrum, un Amstrad o un MSX, y ahora un PC o un Mac…

Es que nosotros hemos vivido el principio de todo y eso tenía la magia de los comienzos. De cuando te tenías que imaginar que eso era un guerrero o un soldado y eran cuatro pixels. Una de las primeras aventuras, “Adventure“, el personaje era un pixel gordo. No era ni un hombrecillo. Tenías que poner todo de tu parte para imaginar que ahí había un castillo o un dragón… el dragón parecía un pato. Y algo parecido pasaba con los juegos de Spectrum, ¿recuerdas cuando hablaban de la violencia de juegos como “Commando“? Pero cómo esto va a ser violento.

O el “Barbarian” cortando cabezas…

Si eso era un amasijo de pixels. No tiene nada que ver con lo de ahora, que tienes que tener cuidado de que un niño de seis años no se traumatice con el “Call of Duty“. Ahora los contenidos son mucho más realistas y hay que tener cuidado, me parece bien que no todos sean para todas las edades.

Ahora tener una consola es algo normal, aunque no sean “baratas”. Seamos sinceros, ¿a una persona con un sueldo aceptable le supone un problema comprarse una 3DS? Se va a una tienda y se la compra. Es algo común.

Antes era el suelo de un mes.

Y una cosa excepcional. Ahora mismo me regalan una PS4 Pro y obviamente la agradezco, pero no me voy a poner como cuando me regalaron mi primer Spectrum que lo levanté y lo zarandeé, y mi padre estaba sudando diciendo: “no lo muevas tanto” 🙂

Eso no va a volver a suceder para mi jamás, y con mis hijos tampoco. Si les regalo una consola no creo que vayan a cogerla y a zarandearla para arriba, porque han visto iPads y las consolas del salón. Es algo que ha perdido la excepcionalidad. Se ha convertido en una gran industria, más accesible, que mueve mucho dinero y se ha perdido esa magia. Lo cual no quita que no haya juegos con esa magia que te sorprendan. Aunque nuestra capacidad de sorpresa hace más complicado también que nos ilusionemos con una película o con casi cualquier cosa.

Y ahora la pregunta de las preguntas. ¿OPQA o QAOP? 😀

(Silencio incómodo)

QAOP. Yo QAOP. Y cuando se estropea alguna de las teclas, WASD 🙂

QAOP mal
No te lo perdonaré jamás, Manuela Carmena Radastán. ¡Jamás!

Comentarios

Radastan

¡¡¡Y en ello estoy!!! Cada juego que saco en ZX Spectrum es un paso más a poder mover a Bok en condiciones. Estoy depurando código poco a poco para hacer una videoaventura tan gamberra como el personaje. Va a ser lo más parecido a un juego de Don Priestley que se pueda.

¡Ten fé José María!

Paco Paquete

Una entrevista muy amena y entretenida.

Sobre la industria actual, debeis abrir los ojos, la escena indie, retro, comercial y la que no se sabe bien que hace nunca fue tan grande ni variada y hay propuestas a mansalva que son hits o gratis en la red. ¡Que en el pasado nos comiamos muchos mojones a 10 mil pelas!. La nostalgia es útil e inspira pero que no nos nuble, estamos en plena edad de oro.

Manu

Gracias a ti por leerla 😀

En cuanto a los juegos y la industria, está claro que vivimos un gran momento, pero también creo que las máquinas han perdido cierta magia, y no tienen esa diferenciación que había antiguamente. Ahora los juegos para PC, Xbox One, PS4 o incluso Switch son prácticamente iguales. Antes las versiones de Spectrum, Amstrad o Commodore 64 eran muy diferentes y con unas características muy particulares.

kendama

Absolutamente de acuerdo con Manu. Yo también creo que se ha perdido un poco la magia de los juegos de antes.

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